La tan pregonada reforma de la Constitución por parte Pedro Sánchez y Pablo Iglesias desde hace tiempo fue obviada por ellos en los dos debates televisivos, a pesar de haber sido un pilar esencial de su dinámica política. ¿Por qué? ¿Han cambiado de pensamiento y ya no la ven tan urgente o, por el contrario, se trata de un silencio estratégico para no meterse en un charco que les mermara votos?

Me sorprendió ese mutismo cuando Sánchez, desde la oposición y desde la Presidencia del Gobierno, consideró siempre fundamental un nuevo proyecto territorial para España sustentado en la reforma de la Carta Magna. Tanto, que se comprometió a ello como una de sus prioridades.

«El mayor acto de responsabilidad para resolver la cuestión en Cataluña es poner encima de la mesa soluciones. Y la propuesta del PSOE es legal, es coherente con nuestro ordenamiento constitucional y también es posible, y es la reforma de la Constitución y culminar el estado autonómico hacia la estructura de estado federal». Son palabras suyas, como: «Tenemos que abrir el camino a una reforma constitucional. Es sano. Es un síntoma de madurez que la clase política sea capaz de hablar sobre reformas que vayan surgiendo en las legislaturas».

Por su parte, Iglesias y su partido han defendido siempre una reforma profunda de la Constitución, con cambios que blinden derechos sociales, elimine los aforamientos y también la inviolabilidad del Rey, y modifiquen el modelo territorial, entre otros.

A pesar de ello, ninguno de los dos defendieron este capítulo de su paraje político. Como curioso fue que tampoco sus adversarios, Pablo Casado y Albert Rivera, les provocarán. ¿Era demasiado riesgoso para ellos? Sospechoso silencio. Así es la vida.

Fuente;: La Razón

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