Todo sobre la ‘Operación Sorpasso’ del Valencia CF

El 12 de enero, con el equipo diez puntos por debajo del Sevilla FC, Marcelino estuvo a punto de renunciar públicamente a la cuarta plaza tras empatar con el Valladolid en Mestalla. «Es complicado, tendríamos que hacer una segunda vuelta brutal, es muy difícil, no podemos negar la obviedad», dijo el asturiano, cuya continuidad en ese momento –más allá de versiones oficiales– llegó a estar en entredicho a nivel interno. Fue un momento de debilidad, en caliente y fundamentado en el desajuste que observaba el técnico entre la cantidad y calidad del trabajo en el día a día, los merecimientos del equipo y los resultados obtenidos, una situación difícil de ajustar y cuya repetición en el tiempo, aquí y en todas partes, puede desgastar los equilibrios de una plantilla sembrando el germen de la descomposición. Dijo Marcelino que esa situación tan compleja no la había vivido nunca en su vida, ni como jugador ni como entrenador, y no era el único, porque de puertas hacia adentro –contra el estrés del entorno– todos tomaron parte por el entrenador. Aquella tarde frente al desánimo del míster salieron varios futbolistas a la zona mixta –Santi Mina, Rodrigo, Jaume Domènech y Parejo, entre ellos– a decir que no entenderían un eventual cese del asturiano, exhibiendo un cuórum interno que fue mucho más que un postureo necesario ante la inminente visita de Anil Murthy y Mateu Alemany a Singapur. Fue mucho más que un gesto por evitar un mal mayor. Sabían lo que decían.Ver la noticia completa en… Superdeporte

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