Un taller con obras de arte en homenaje al cartón

valencia. La idea de marcharse para nunca más volver no se puede aplicar al cartón. La técnica de construir fallas con este material vuelve a estar en la mesa de debate y tanto el Ayuntamiento de Valencia como la Politècnica estudian cómo crear fallas más sostenibles a partir de cartón o la paja de arroz.

Muchos artistas hace tiempo que vaciaron los talleres de los moldes de escayola y retiraron las piezas de cartón porque había que hacer sitio en el taller, pero siempre hay excepciones, como la familia Luna, ya que han sabido dar protagonismo al pasado que ahora quiere volver.

La nave de Vicente Luna, que regentan Pilar y María José Luna, es un escenario digno de película o un museo vivo donde se puede conocer de primera mano las piezas de cartón que en su día dieron forma a fallas tan relevantes como ‘España es diferente’, con la grandiosa gitana de 1972 o ‘La campanada’, de la falla Convento Jerusalén de 1962.

La familia Luna conserva en tres naves los moldes de escayola y piezas de cartón

Las piezas que recuerdan estos iconos aparecen suspendidas del techo. «La cabeza de la gitana del Mercado Central que tenemos aquí en realidad es pieza única», explican Pilar y María José. Recuerdan que la base de los volantes de la falda se hicieron de vareta para moldearlos y darles volumen «y luego cada volante estaba superpuesto y hecho a base de la técnica del cartón».

Justo al lado se pueden ver las patas del pavo que presidió la falla del Ayuntamiento de 1976 y que llevaba por lema ‘La vanidad’. Y tienen protagonismo El Esclavo de Miguel Ángel y tres figuras femeninas de la falla ‘El purgatorio’ que se plantó en el Mercado Central en 1971.

También ocupan un lugar privilegiado los ninots de cartón que representaban a unos niños traviesos de la falla que llevaba por lema ‘La campanada’ y que se plantó en 1962 en Convento. «Eran unos niños que coronaban la falla y estaban tocando una gran campana. El proyecto hablaba del interés de aparentar en acontecimientos como bodas y Primeras Comuniones», indican. Cada uno de los niños medía 2,40 metros.

En este taller también es importante la colección de personajes de cartón «que son gigantes y cabezudos, ya que mi padre hizo muchos para fiestas del Corpus de toda España como en León, Gijón, Valladolid o Granada y en cada sitio iban vestidos a la usanza de la región».

La mirada se dirige a la parte superior del taller, ya que en la entrada cuelgan más de un centenar de cabezas de cartón con expresiones dispares. «Son los rostros que hice para trabajo de investigación del doctorado titulado ‘Figuración y expresión en la obra de Vicente Luna’», comenta María José Luna.

Tanto Pilar como María José recuerdan que los artistas que modelaban con barrio y reproducían las piezas de cartón a partir de los moldes de escayola «eran verdaderos héroes. Además plantaban con andamios. Como el proceso de creación era más largo, no podían hacer tantas fallas y para crear un proyecto de falla del Ayuntamiento fácilmente podían tener a 20 personas, entre fijos y eventuales».

Si bien ahora en el taller conjugan diversas técnicas, según el espacio y la durabilidad que se quiera dar a las piezas, las hermanas Lunas explican que siguen recibiendo encargos para crear figuras de cartón. Así, por ejemplo, para el refugio antiaéreo de la Guerra Civil ubicado en la plaza de Tetuán de Castellón, recrearon familias que vivieron con tanta angustia su estancia en el refugio. «Estaban hechas todas de cartón, con armazones de madera, y vestidas a la usanza. Cada una está en una posición porque queríamos que tuvieran movimiento, por ejemplo una recostada, otra con un trozo de pan en la mano, un niño de pie..», indican.

También han utilizado la técnica del cartón para un personaje que les encargaron para decorar un comercio de Madrid. «Era una figura para reclamo de una tienda, un hombre vestido con el mono de trabajo».

De este mismo material han creado unas cabezas de caballo que formaban parte de la escenografía de la obra de teatro ‘Equus’ en Requena. Para el teatro de la Zarzuela diseñaron unas calesas; un caballo y toros a tamaño natural y unos cabezudos de toros y torero que se pudieron ver en las zarzuelas ‘La boda’ y ‘El baile de Luis Alonso’.

Las dos hermanas Luna confiesan que les gustaría que llegaran más encargos con este material tan moldeable.

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