Una nueva oportunidad para los ninots de cartón

valencia. Crear fallas sostenibles con material menos contaminantes, como el cartón, suma puntos a la hora de plantar la falla municipal, pero luego, en la práctica es casi misión imposible encontrar cartón de calidad, como el que tenían todos los artistas falleros cuando el corcho tenía menos protagonismo en los proyectos que se plantaban en la calle. Por eso, cada vez son más los artistas que consideran que sería buena idea recuperar el cartón para determinadas piezas de las fallas y, para ello, sería vital recuperar la fábrica que lo producía en Buñol y que cerró temporalmente sus puertas en 2016.

De hecho, desde el gremio de artistas, su portavoz, Ximo Esteve, cree lógico que «ya que se da más puntos al que use cartón o material sostenible, sería una buena excusa para reabrir la fábrica que nos creaba este material de cartón porque el que se está ofertando ahora mismo en el mercado no se moldea o trabaja bien».

Añade que «si llega en algún momento una prohibición a nivel europeo de usar corcho, no tenemos alternativa viable de cartón y, además, serviría no sólo para abastecer a artistas falleros, también se usa para carroceros y para hacer cabezudos en la zona del norte».

El dueño de una antigua fábrica de cartón se ofrece a negociar la cesión

En cuanto a la fórmula que proponen, aseguran que una opción sería «que la Generalitat o la Politècnica o alguna institución hicieran una escuela taller subvencionada para poner en marcha aquellas instalaciones y mantener y promover esa técnica tradicional».

De momento, el colectivo que ha dado un primer paso para demostrar su interés por esta técnica es la cátedra Fórum Unesco de la Universitat Politècnica de Valencia y que está inscrita en el Instituto de restauración del Patrimonio, ya que recientemente han impartido un cursillo especializado sobre la técnica de tirar de cartón.

Como explica la directora de la cátedra, Mavi Vivancos, «hemos apostado por enseñar a un grupo reducido para recuperar y poner en valor el patrimonio cultural del cartón. Nos gustaría garantizar su futuro y recuperar esta técnica tradicional que ha servido también para impulsar el Patrimonio Inmaterial de las Fallas».

En este curso han participado licenciados en Historia del Arte o en Bellas Artes; informáticos; restauradores o actores «y hemos mostrado todos los pasos, partiendo de los moldes, cubrirlos de capas, humedecer el cartón, pintar, decorar». Incluso han realizado los preparados de engrudo «que siempre han sido con harina tradicional».

Como relata Vivancos, «hoy en día la gente está muy concienciada con la sostenibilidad de los materiales y esta preparación con el cartón puede aplicarse no sólo a fallas, también a otras muchas artesanías».

Como curiosidad, Antoni Colomina, investigador del Instituto de Restauración del Patrimonio en la Politècnica, uno de los profesores que ha impartido el curso, detalla que el material que se ha utilizado «es de la última remesa que quedaba en la fábrica de cartón de Bunyol que abastecía a los artistas falleros antes de su cierre».

Colomina detalla que desde la Politècnica «el objetivo es dar una oportunidad al cartón porque artesanos o artistas también pueden aprender su técnica para crear sus marionetas, cabuts o todo tipo de artesanía y antiguamente se usaba mucho para hacer juguetes, sobre todo muñecas y caballitos, o máscaras de carnaval». De hecho, comenta que en Italia hay concursos de carnaval donde se exige que los carros tienen que estar construidos con cartapesta (a base de papel de periódico).

Por su parte, Vicente Domínguez, propietario de la fábrica La Papelera Sant Jordi, recuerda que tuvo que cerrar la instalación por el predominio del corcho «ya que se perdió un 95% de la producción». Al mismo tiempo, reconoce que todavía «me están llamando artistas preguntándome si he cambiado de opinión y si reabro la empresa».

La contestación de Domínguez es clara. «Me encantaría que una institución, sea la Politècnica, la Generalitat o el Ayuntamiento se dirigiera a mí para negociar. Les cedería encantado la instalación para que se continúe el cartón. Estaría dispuesto a dejarles un año el recinto y pactar el alquiler mínimo para el resto de años, pero nadie me ha llamado».

Recuerda que el cartón que creaba era muy manejable porque «estaba hecho con algodón, hilado de yute y papel y era un material esponjoso y moldeable con un proceso de secado distinto al cartón compacto que comprime el papel».

Artistas como Pilar y María José Luna son defensoras de recuperar la fabricación de este material para esculturas y encargos fuera del mundo de las fallas que van llegando.

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