
Victoria Eugenia Henao (57 años) define al líder del cártel de Medellín como «el criminal más despiadado de la Colombia del siglo pasado», pero en su recién publicado libro «Pablo Escobar: mi vida y mi cárcel» (Península, 2018) también hay profundas palabras de amor hacia el narcotraficante. Hoy se cumplen 25 años de su muerte y parece que aún ejerce poder sobre ella. Su historia comenzó con «una mirada seductora y una picada de ojo». Pablo le sacaba 11 años a una Victoria Eugenia menor de edad, de tan solo 12 años. «Eso de la edad no importa. No será la primera ni la última pareja que se junte así. Va a ser la mamá de mis hijos… Quiero que sea mi mujer y que tengamos cinco», confesaba el entonces joven narco. Cuando ella acababa de cumplir 13 años, le pidió que se subiera en su moto. Después, comenzó a acompañarla en sus caminos a encargar leche. Según recuerda Victoria Eugenia, él la veía muy bonita. «Como no, si en esa época estaban de moda los llamados pantaloncitos calientes, que me quedaban bastante bien porque era delgada, producto de horas y horas dedicadas al patinaje y la natación». Los piropos continuaron. Y los regalos, al principio, chicles y chocolatinas; después, relojes y discos de Camilo Sesto. Pero hasta en los inicios, ya le era infiel con las chicas del barrio. Incluso mantuvo una relación con la rectora del mismo colegio en el que ella estudiaba. Pablo lo arreglaba con un vistoso anillo de perlas con turquesas y ella siempre le justificaba. En su retina, Pablo era «un hombre romántico, con ínfulas de poeta, acostumbrado a dar continuas muestras de cariño, dueño de una sonrisa sensual».
Fuente: La Razón